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Andújar, breve reseña histórica

​Andújar, con 212 m de altitud y sobre el valle del río Guadalquivir, ubicándose en una de sus terrazas, es un pueblo, una ciudad, cargada de historias. No muy lejos del actual casco urbano y en dirección este se han encontrado restos líticos que pertenecen a la Cultura Achelense. 

Dando un salto en el tiempo fueron los oretanos, pueblo ibérico, los que poblaron estos contornos, entrando en contacto con los turdetanos, fenicios, griegos y cartagineses; pueblo ibérico que destacó por sus ciudades fortalezas como Obulco (Porcuna), Cástulo (Linares), Iliturgi (Mengíbar), Isturgi (Andújar), etc.

​Con la llegada de los romanos toda esta zona fue romanizada muy pronto, primero bajo la organización de la Hispania Ulterior y más tarde bajo la Bética y dentro del Conventus Cordobensis. El puente Viejo tiene con toda seguridad origen romano, aunque muy alterado por numerosas remodelaciones. Las “villae” poblaban toda la ribera del Guadalquivir cuando cayó el Imperio Romano y le sucede la organización Visigoda, “la territorio” bajo un “iudice”.

​Tras la batalla del Guadalete en el 711 todo el sur peninsular pasaría a convertirse en el Al-Ándalus. Según cuenta Inb Idarí, durante el emirato de Muhammad V en el 853, hubo un encuentro bélico en Anduyar (Andújar), siendo la primera vez que el nombre de Andújar aparece en una fuente histórica; Abd Allah en el 888 manda fortificar Andújar y algo más tarde los almohades, a mediados del siglo XII, fortifican la ciudad definitivamente, cuyos restos han llegado hasta hoy muy mermados.

​Andújar era ya un centro de producción de cerámica y alfarería continuando con la tradición de la “sigillata” hispano-romana. En 1225 Fernando III consigue de forma pacífica la ciudad a los almohades, comenzando pronto la transformación de ciudad islámica a ciudad cristiana; son tiempos bajomedievales y aparecerán las primeras iglesias de estructuras góticas. Andújar y su tierra es declarada por el monarca tierra de realengo, dándole el Fuero de Cuenca. Un final de la Edad Media rico en acontecimientos: en 1368 una raza nazarita pretende tomar la ciudad, hecho que imposibilitará su alcaide Juan González; en 1446 el rey Juan II le otorga a la villa el título de “ciudad” por su fidelidad a la corona; en 1466 Enrique IV la convierte “En muy noble y Leal”. En 1472 Pedro de Escavias es su alcalde mayor perpetuo, hombre de letras, de canción y de armas. En estos años también queda formado su escudo con todos sus elementos con el pendón rojo municipal. Con Isabel la Católica llegarán los corregidores, siendo en 1478 Francisco de Bobadilla, el mismo que manda derribar las fortificaciones y cumplir el mandato real. En 1478 milicias de Andújar intervienen en la conquista de Málaga, como antes habían intervenido en la conquista de Moclín.

​En el siglo XVI, con el comercio abierto hacia el Atlántico, la ciudad vivirá momentos de esplendor, y fruto de ello será el ennoblecimiento debido a una pujante aristocracia y a una gran proliferación de órdenes religiosas que se ubicarán en la nueva ciudad-convento nacida ya extramuros por los arrabales de San Bartolomé y de San Miguel.

Antonio Ruiz Parrondo 

Museo de Arqueología Profesor Sotomayor

 

Prehistoria y Edad Antigua

​Andújar y su entorno han tenido siempre una situación privilegiada por ser una encrucijada de rutas comerciales y de caminos de movimientos de población, con la consiguiente penetración de influencias artísticas y culturales de diversas procedencias. Desde los remotos tiempos de la Prehistoria, el hombre ha mostrado su presencia en nuestra tierra, con importantes restos materiales, que comienzan en el Paleolítico Inferior con el yacimiento achelense de Arroyo Escobar, donde se han hallado unos 1.500 útiles de cuarcita, cantos tallados y bifaces principalmente, con una datación de hace unos 300.000 años.

 La arqueología demuestra la antigua explotación de las ricas minas de cobre de Sierra Morena, canalizándose su comercialización a través de los ríos Jándula y Guadalquivir durante las Edades del Cobre y del Bronce. En la confluencia de ambos ríos se encuentra la importante necrópolis de Valdezorras, de la Cultura del Algar, con tumbas en cista y ajuares funerarios de cerámicas lisas, hachas planas de cobre y puñales de remaches, de unos 1.200 años antes de Cristo. 

Diseminadas por Sierra Morena existen numerosas sepulturas del Bronce Final, excavadas en las rocas graníticas, muchas de ellas antropomorfas.

​Las colonizaciones fenicia y griega también dejaron su huella en el término de Andújar. Como ejemplo, podemos citar un magnífico escarabeo de pasta vítrea blanca con un bello grabado que representa a dos escarabajos afrontados y un disco solar en el centro, símbolo de la resurrección (Siglo VI a.c.) De los Villares procede una interesante sortija egiptizante de bronce, con una esfinge alada grabada en el chatón y un disco solar alado en la parte superior. En el río Jándula se halló una preciosa cabecita de león de oro, colgante de un collar, que se puede fechar en el Siglo VII a.c.

 La época Ibérica ha dejado numerosos vestigios arqueológicos: monedas, cerámica y restos arquitectónicos. En los Villares de Andújar se localiza la antigua ciudad ibérica de Isturgi, llamada también por los romanos Municipiun Triumphales. Tradicionalmente se creía que aquí se encontraba la ciudad de Iliturgi, pero la arqueología ha demostrado que su verdadera situación está en Cerro Maquiz cerca de Mengíbar.

​Es en época imperial romana cuando la zona de Andújar toma una gran relevancia, especialmente en los Villares de Andújar donde los arqueólogos han excavado los alfares de cerámica romana “terra sigillata” más importantes hallados hasta ahora en España, con cuatro hornos y numerosos y bellos vasos de esta cerámica de barniz rojo brillante, que se distribuía por todo el Sur de la Península Ibérica y se exportaba al Norte de África. También de época romana ha habido innumerables hallazgos de monedas de oro, plata y bronce, ánforas, lucernas, estatuas de mármol, mosaicos, lápidas con inscripciones latinas, vasos de vidrio, etc. El Puente de piedra de Andújar sobre el Guadalquivir tiene un claro origen romano, aunque lo que se ve actualmente es, en su mayor parte, de los siglos XVI y XVII, presentando numerosas marcas de cantero grabadas en muchos de sus sillares. La última reforma importante que se realizó en este puente, símbolo de la ciudad, fue a mediados del Siglo XIX.​

D. José Cruz Utrera

La Edad Moderna; siglos XVI al XVIII

Introducción

​Con el descubrimiento de América, financiado por los Reyes Católicos, se inicia para España una nueva época, que lógicamente también será igual para Andújar.

​Habiendo llegado al trono de España Carlos I, necesitó reunir a las Cortes para obligarles a subir los impuestos, con objeto de poder contar con los dineros necesarios para proclamarse Emperador de Alemania. Esta presión fiscal molestó a muchas ciudades castellanas, que en 1520 se levantaron en armas, constituyendo las Comunidades de Castilla. Andújar en este momento histórico, como ciudad de realengo, se mantuvo fiel al Rey, el cual en fidelidad le cedió las aldeas de San Vicente, San Julián y Villalva, mandándolas repoblar.

Demografía

​Durante el siglo XVI el número de vecinos irá aumentando progresivamente, para contar en 1591 con unos trece mil habitantes, que no se verán disminuidos al menos en la primera mitad de siglo XVII; ya que la epidemia de 1602 no causó muchas pérdidas humanas y la de mediados de centuria no le afectó; aunque la de 1680 si fue muy mortífera, siendo miles de almas perdidas.

​A las epidemias se unirán sequías y lluvias intensas que causarán graves daños a la agricultura y ganadería. Por lo que habrá malas cosechas que provocarán hambre y pobreza entre las población.

​Durante estas centurias la emigración a América de los vecinos de la provincia de Jaén fue relativamente pequeña, por lo que la pérdida demográfica por este motivo fue pequeña para Andújar. La mayor incidencia en este aspecto fue la guerra de Cataluña, que obligó a hacer levas continúas.

​Los habitantes serán en mayoría cristianos; aunque junto a ellos vivirán judíos conversos, moriscos y gitanos, que vivirán en un casco urbano configurado por la división territorial de las parroquias de Santa María, Santiago, Santa María y San Miguel, dentro del recinto amurallado medieval, esta última con un arrabal y finalmente San Bartolomé, correspondiente a la ampliación urbana del siglo XVI.

La economía

​La población de Andújar se componía de labradores y ganaderos, además de un determinado número de artesanos, siendo la economía esencialmente agro ganadera. La industrialización aún no existía.

​La producción cerealista es muy baja en estos tiempos, por lo que resulta insuficiente para abastecer a la ciudad, dependiendo mucho de la compra en el exterior, propiciando el aumento de precios que repercutirán en los vecinos.

La cercana localidad de Arjona y Andújar aportaron en el siglo XVI el 60% de la producción aceitera del Reino de Jaén, creándose cortijos que concentraran la mano de obra jornalera. En la siguiente centuria habrá un abandono de los campos debido a un descenso demográfico, unido a periodos de malas cosechas por lluvias abundantes y sequías.

​El aumento del cultivo de la vid en los siglos XVI y XVII irá en detrimento del trigo, propiciado por la inestabilidad atmosférica. Las ventajas en la sustitución eran varias, siendo el viñedo más productivo, da cosechas todos los años y requiere menos mano de obra. En Andújar se dedicaron grandes extensiones de terreno en Sierra Morena, en las zonas de Peñallana, Alcaparrosa y Los Majuelos. La producción en el siglo XVII se dedicará al consumo local, de enero a agosto, mientras que para los otros meses se traía vino de Lucena (Córdoba) de mejor calidad.

​La ganadería estaba compuesta por cabañas de ovejas, cabras, caballos, cerdos y vacas. En el siglo XVI el 3% de la población de Andújar eran ganaderos. Las dehesas de la sierra se dedicaran al pasto del ganado trashumante, que pasaba en ellas el invierno. Igualmente habrá ganaderías de toros bravos con destino a los festejos taurinos que se celebraban en la ciudad, a los cuales había tanta afición.

​El comercio será intenso en estos siglos, propiciado por la situación geográfica de Andújar, paso obligado entre Castilla y Andalucía.

​La sierra proporcionará caza y los ríos, especialmente el Guadalquivir, pesca. El Ayuntamiento fijaba épocas de veda.

​La actividad gremial de la Baja Edad Media irá en aumento en las centurias que estudiamos. Tintoreros, cereros, guarnicioneros, zapateros, sederos, cerrajeros, herreros, rejeros, caldereros, pastores, sastres, olleros, relojeros, etc., cuyos talleres o tiendas, desempeñaban un papel destacado dentro de la economía local.

​El gremio de los trabajadores del hierro alcanzó durante el siglo XVI un gran desarrollo en Andújar, al igual que en el XVII lo tendrá los sederos, proliferando el cultivo de las moreras para alimentar a los gusanos.

La iglesia

​El Obispado de Jaén estaba dividido en el año 1511 en varios arciprestazgos, entre el que tenemos al de Andújar, compuesto por cinco parroquias, antes indicadas, además de las iglesias parroquiales de las aldeas de su jurisdicción: La Higuera, Villanueva y El Marmolejo.

​Una serie de ermitas se encontraban distribuidas en el casco urbano y alrededores y en Sierra Morena.

​El clero local se agrupaba en la Universidad de Clérigos y Beneficiados, bajo la cofradía de San Pedro.​

Los siglos XVI y XVII serán tiempos de fundaciones de Órdenes religiosas que vendrán a sumarse a los ya existentes como, Clarisas, Mínimas (1495) y Trinitarios (1244), así se fundas los de Franciscanos de Asís (1514), Trinitarias (1587), Carmelitas (1590), Hospital de San Juan de Dios (1618), Jesuitas, Capuchinos (1645) y Capuchinas (1682). Otra fundación importante será la Casa Cuna (1622) para criar niños expósitos, el hospital de mujeres recogidas pobres y el de Ntra. Sra. de la Cabeza, atendido por la cofradía de igual nombre.

​El Concilio de Trento propiciará el aumento del culto a los santos y a sus reliquias. Así en 1597 se traerá del Valdemao (Galicia) una reliquia de San Eufrasio, al cual se le recibió por Patrono. En 1640 será una de Santa Potenciana, que pasa a ser Patrona y se procesionaba cada 15 de mayo con la de San Eufrasio.

​Las fiestas anuales y ocasionales tendrán su punto más álgido en el siglo XVII, para disminuir en esplendor en el XVIII. Romería de la Virgen de la Cabeza, último domingo de abril, Corpus, San Eufrasio, Semana Santa, festejos taurinos, rogativas, etc.

​La iglesia en estos siglos de la Edad Moderna tendrá en Andújar una serie de personas que destacaron por sus virtudes especiales. El religioso trinitario Marcos Criado, víctima de los moriscos en las Alpujarras granadinas, el predicador de Felipe II, Francisco Terrones del Caño, Obispo de Tuy y León, y la trinitaria Sor Lucia Yánez, que vaticinó la epidemia de 1680.

​La presencia importante de judíos conversos en Andújar, hizo que el Tribunal de la Inquisición de Córdoba, actuara sobre varios de sus vecinos.

La Ilustración; Siglo XVIII

​Lo más significativo para Andújar en el setecientos será la pérdida de término municipal cuando en el reinado de Carlos III, en un intento de reforma agraria, se colonizó Sierra Morena (1767), con colonos venidos del centro de Europa, Cataluña, Valencia, etc. Para ello nuestra ciudad tuvo que ceder terreno para fundar la aldea de El Rumblar, comenzando el deslinde en 1771.

​Hay señalar también que en 1791 la sede del Cabildo Municipal pasa de la plaza de Santa María a la del Mercado, viniendo a ocupar la sede de la antigua Casa de Comedias del siglo XVII.

La población

​Esta centuria se inicia con seis mil quinientos habitantes, llegando a contar a finales de la misma con nueve mil personas. Este crecimiento concuerda con la norma general de crecimiento demográfico para toda España.

​Andújar era capital de su partido judicial, uno de los cinco en que se dividía la provincia de Jaén, como ciudad de realengo, tenía Corregidor de tercera categoría, el más importantes, y jurisdicción en Marmolejo y Villanueva de Andújar, que venía manteniendo de siglos anteriores, y que no perderá hasta 1790 la segunda localidad y al año siguiente la primera de las citadas. Pasando ambas aldeas a ser independientes.​

En 1737 se fundó un Monte de Piedad a beneficios de los niños pobres. Son años difíciles con epidemias, malas cosechas, elevación de los precios de los alimentos, mendicidad, elevada mortalidad infantil, etc., produciéndose una emigración a otros lugares, como a Granada.

​Algunas medidas reformistas fueron positivas para Andújar, mientras que la expulsión de los Jesuitas produjo el cierre de su colegio y los maestros del Ayuntamiento no eran suficientes para atender a la población escolar.

La economía

​Como en los siglos anteriores, la economía seguía basada en la agricultura y la ganadería, dependiendo ambas mucho de las alteraciones climáticas. Plagas de langosta y gorriones acabaran con las cosechas, teniendo el Ayuntamiento que ordenar su matanza.

​En 1766 se producen problemas por la ausencia de trigo y el aumento de precio, que repercutirá en el coste final del pan, base de la alimentación de los vecinos; los cuales protestarán ante las autoridades locales, teniendo éstas que buscar grano para llenar en pósito, sito en la calle Alhóndiga, y hacer experimentos mezclando distintas calidades y cantidades de harinas para abaratar el precio final. En este siglo la provincia de Jaén era en décimo productor de trigo, con cantidades insuficientes para abastecerla, de ahí los problemas señalados.

​En el setecientos Andújar será el principal productor jiennense de cerámica, los alfareros exportarán sus productos a Madrid y a otros lugares, pero la falta de inversiones, lo antiguo de los utillajes y la escasa habilidad técnica, impidieron aprovechar la oportunidad del momento. A esta producción hay que sumarle las fábricas de jabón y curtidos de pieles.

​La mejora del Camino Real, Madrid-Cádiz, propiciará que Andújar aporte en 1788 gran cantidad de mano de obra, favoreciendo la parada de diligencias, el comercio y la instalación de una estafeta de Correos.

La Iglesia

​Destacable fue el intento de trasladar en 1747 la Colegiata de Santa María del Alcázar de la ciudad de Baeza a la parroquial de San Miguel de Andújar, al no llegar a buen fin el Ayuntamiento sostendrá distintos pleitos en los tribunales. Otro aspecto negativo fue la supresión en 1773 de la romería de la Virgen de la Cabeza, por orden del Rey, debido a los fraudes a la Hacienda Real por la venta de mulas gallegas fiadas.

Enrique Gómez Martínez 

Real Academia de la Historia Cronista Oficial de Andújar.

 

Historia Contemporánea; siglos XIX y XX

Andújar en el siglo XIX

​Andújar a mediados del siglo XIX, según el testimonio de Madoz la conformaba:

​ “1.796 casas, bastantes regulares y con comodidad interior, claridad y limpieza, distribuidas en 50 calles, 8 plazuelas y dos plazas irregulares, si bien la de la Constitución se halla adornada con el precioso edificio de la casa consistorial, que es el mejor de Andújar. Tampoco carecen de elegancia la casa de la carnicería, el matadero y la alhóndiga ó mercado de granos, especialmente la primera y la última, que son además muy cómodas para los usos a que están destinadas; hay varias posadas y cafés... Tiene Andújar hasta el Guadalquivir un buen paseo con calles para las personas y para los coches y caballerías, adornado de hermosas arboledas. Otras alamedas se encuentran en el camino de Madrid y otros puntos de las afueras... 

Los establecimientos de instrucción pública son: 3 escuelas de primeras letras para niños, en las que se les enseña a leer, escribir, elementos de aritmética, gramática castellana y doctrina cristiana, y concurren a ella 150 niños en la primera clase, 110 en la segunda y 100 en la tercera; otras tres escuelas de niñas, que aprenden, además de las labores propias de su sexo, a leer, escribir, doctrina cristiana, y algunos elementos de aritmética y gramática castellana; en la primera clase se cuentan 150 discípulas, 90 en la segunda y 65 en la tercera... 

La junta municipal de beneficencia tiene a su cargo un hospital llamado de la Caridad, fundado por Juan de Matienzo en el año de 1563, habiéndose hecho cargo de él los religiosos hospitalarios de San Juan de Dios en 1625; una casa refugio para ancianos desvalidos, otra para ancianas, también desvalidas, una casa de expósitos, que acogió 120 en el referido año de 1842".

​El censo de 1847 fijaba para Andújar y su término una población de 10.190 habitantes, 150 habitantes más con relación a 1794. El comportamiento demográfico de la ciudad será bien diferente en la segunda mitad de la centuria, en el que Andújar tendrá un incremento de población de 6.309 habitantes, lo que equivale a un crecimiento del 38,2 % con respecto a 1847.

​La característica económica predominante del siglo XIX, es el claro predominio del sector primario, en el que la abundancia de la mano de obra jornalera y la elevada concentración de la propiedad serán sus notas más características. En 1861 la mano de obra activa dedicada al sector primario se elevaba al 66,4%, frente al 12,7% del sector secundario y el 20,7% del sector terciario. No obstante, a medida que nos acercamos a finales de la centuria la diversificación de la economía comienza a ser mayor, sin que por ello cambie sustancialmente los porcentajes anteriormente reflejados.

​De gran trascendencia económica será la inauguración de la línea de ferrocarril Manzanares-Córdoba con estación en Andújar. Es el primer síntoma real de modernización que tendrá la ciudad y que servirá de estímulo al comercio de algunos de sus productos tradicionales: aceites, jabones, ladrillo, cerámica, que tan difícil salida habían tenido a hasta entonces. En los primeros años de la Restauración se aplicará por primera vez el vapor como fuente de energía. Se trata de experiencias aisladas en la producción de aceite de oliva que nada tiene que ver con la realidad casi artesanal que se da en el resto de la actividad de transformación.

Aspectos políticos

​Si el siglo XVIII finalizaba para Andújar con un grato recuerdo: la visita regia de Carlos IV en marzo de 1796, el XIX comenzaba con un hecho de gran relevancia económica para la ciudad y su comarca: la inauguración en septiembre de 1802 de la feria de compraventa de ganados y mercaderías, autorizada por el Real despacho de 10 de octubre de 1801del Supremo Consejo de Castilla. Sin embargo, sus beneficiosos efectos económicos quedaron pronto truncados por el estallido de la guerra de la Independencia, para la que la ciudad, como consecuencia de su situación estratégica, sería una plaza muy valorada por el ejército francés.

​Entre el 2 de junio y el 18 de julio de 1808, Andújar se convertiría en cuartel general del ejército francés bajo el mando del mariscal Pierre Dupont. Tras la victoria de Castaños en Bailén, se firmaría en Andújar el acto protocolario de la capitulación en el palacio de los condes de Gracia Real (22 de julio de 1808). El 20 de enero de 1810 el ejército francés ocupaba de nuevo la ciudad, permaneciendo en ella hasta el 8 de septiembre de 1812, día en el que las tropas patrióticas, bajo el mando de Carlos Porta, hacían su entrada. La ocupación francesa sería devastadora para el patrimonio de Andújar.

​Andújar no fue ajena a los aires revolucionarios de Cádiz, cuyos principios serían asumidos por gran parte de su elite ilustrada. El 14 de octubre de 1812 se constituía en Andújar el primer Ayuntamiento liberal bajo la presidencia de José Francisco de Tavira y Velluti, marqués del Cerro de la Virgen. A pesar de las adversidades que el reinado de Fernando VII supondría para la causa liberal, ésta contará con entusiastas defensores como Juan Nepomuceno Gil Fernández, Luis Cañete, José de las Casas y Antonio Galaso entre otros.

​Durante la regencia de María Cristina, la ciudad vivirá el que será el acontecimiento más relevante de su historia contemporánea y uno de momentos más significativos del andalucismo histórico. El 2 de septiembre de 1835 se constituía la " Junta Suprema de Andújar", que hasta el 18 de octubre sería la depositaria de los ímpetus revolucionarios andaluces, partidarios de la Constitución de 1812 y del trono de la "Reina Niña" frente a las pretensiones de su tío Carlos María Isidro.

Entre 1845 y 1876 Andújar fue distrito electoral, razón por la que la ciudad contó con representantes en la Cortes. En la legislatura de 1873, Primera República, Antonio de las Casas Genestroni, diputado por el distrito de Andújar, con el respaldo de los republicanos federales iliturgitanos, proclamaría el 20 de julio el Cantón de Jaén, de existencia efímera por la intervención de las tropas gubernamentales del brigadier Peco.

​Con la Restauración, Andújar y su comarca formarían parte de la circunscripción electoral de Jaén, quedando su clase política a partir de entonces en un segundo plano, siempre a la sombra de los intereses capitalinos. No obstante, la ciudad no dejó de dar políticos de relevancia, como el conservador Eufrasio Jiménez de Cuadros, marqués viudo de la Merced o el liberal don Francisco Javier Jiménez del Puente y Pérez de Vargas, conde de Santa Engracia.

Mención aparte merece la organización del movimiento obrero local, que inicia sus pasos en los años del Sexenio Democrático (1868-1874), bajo el ideario del liberalismo democrático de la Constitución de 1869. Cuando aún se estaba en pleno proceso constituyente, en Andújar se va a constituir la Sociedad de Obreros “La Esperanza”, vinculada a la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores o Primera Internacional). En 1869 se constituirá la Sociedad de obreros Albañiles “Solidaridad”, también afiliada a la AIT e integrada en la Federación de la Región Española (FRE); y en 1873 la Federación local de sociedades Obreras y la Sección de Sombrereros (FRE-FTRE). Andújar fue una de las seis ciudades de la provincia - Linares, Úbeda, Baeza, Villacarrillo y Jaén también estuvieron presentes - que intervino en el Congreso de Córdoba, celebrado en diciembre de 1872.

​El clima en el que se desarrollaron estas primeras células de obreros en la ciudad se caracterizó por la adversidad, pues los aires de libertad de la Gloriosa se fueron disipando en los años del reinado de Amadeo de Saboya, como consecuencia de la persistencia de la crisis económica y los efectos de la experiencia de la Comuna parisina (marzo-mayo de 1871), que propiciaron medidas represivas hacia los internacionalistas. Terminada la experiencia republicana, en la que por primera vez la clase trabajadora se ve representada en el Ayuntamiento, la situación sufre un giro copernicano con el decreto de disolución de la Internacional de 10 de enero de 1874.

​Su testigo sería tomado veinte años después por la Agrupación Socialista – 1890- que encabeza la nómina de asociaciones obreras que han de constituirse a partir de entonces en Andújar: Sociedad de Obreros Odreros, Asociación General de Obreros, Sociedad de Obreros Albañiles “El Trabajo”, etc., todas ellas vinculadas a la UGT.

 Andújar y el siglo XX

​Con el nuevo siglo la ciudad comenzará a despertar de su anterior letargo. La luz eléctrica, el teléfono, el cine, el alcantarillado, la mecanización industrial, las mejoras urbanísticas irán conformando su nueva realidad. Su población se incrementará entre 1900 y 1930 en 4.792 habitantes, pasando de16.302 a 21.094 habitantes entre las fechas de referencia.

En el primer tercio del siglo XX la economía de Andújar seguía fundamentándose en el sector primario. En 1930 el 64,7% de mano de obra activa estaba relacionada con el sector primario, un punto por debajo de la media provincial y 5,6 puntos más que a comienzos de siglo. En 1930 los jornaleros representaban el 93% del total de la mano de obra activa del sector primario, porcentaje que superaba con creces la oferta de trabajo que el propio sector era capaz de brindar y en el que la propiedad se concentraba en menos del 8% de la población.

​Según el censo de 1930 los trabajadores del sector secundario se distribuían en 49 oficios, quince menos que en 1880. A partir de la segunda década se produce una modernización del sector, siendo ejemplo de ello la aparición de empresas como:

​Electra del Guadalquivir

El salto de agua del molino de Casas Nuevas en 1914

La fábrica de harina "Ntra. Sra. De la Cabeza" - en funcionamiento en 1915 con un capital social de 300.000 pesetas-

La Divina Pastora de José Jiménez Gálvez

La fábrica de orujo de Benayas, Montes y Gavilán de la Torre - inaugurada en 1921-

La fábrica de orujo y sulfuros de Pablo Jiménez y CIA

La Sociedad Oleum

 El sector terciario lo componían 961 trabajadores de los cuales 246 eran trabajadoras y que representaban, dentro del cómputo total de la mano de obra activa, el 16.9%, porcentaje inferior al registrado en 1880 que se elevaba al 20,8%. El sector lo componen 79 profesiones, entre las que destacaban por el número de trabajadores: 215 empleados, 105 sirvientas, 97 comerciantes, 89 religiosas, 53 escribientes y 51 barberos. Estas seis profesiones suman un total 610 trabajadores/as lo que equivale porcentualmente dentro del sector al 63.4.

​D. Luis Pedro Pérez García

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